La reconfiguración de las rutas del narcotráfico ha puesto a Chile en el mapa de los "Puertos de Alto Riesgo" para los Clubes de P&I y las gerencias de seguridad global de las navieras. Como respuesta, la solicitud de Inspecciones de Casco Submarinas pre-zarpe se ha vuelto un requisito cotidiano, casi mandatorio, impuesto por los Oficiales de la Compañía para la Protección Marítima (CSO).
Sin embargo, lo que debería ser una medida de mitigación se está convirtiendo en una vulnerabilidad crítica debido a una desconexión técnica y procedimental alarmante.
1. La Brecha de Competencia Técnica: "Mirar no es Ver"
Existe una diferencia abismal entre una inspección de clase (para ver estado de pintura o daños estructurales) y una inspección de seguridad antinarcóticos. El mercado ofrece servicios de buceo y robótica (ROV), pero carece transversalmente de la inteligencia técnica para esta amenaza específica.
Un inspector de seguridad calificado debe ser capaz de:
- Discriminar Soldaduras: Diferenciar entre una soldadura industrial de astillero y una soldadura "sucia" o improvisada, realizada bajo el agua para fijar una caja parásita o "torpedo".
- Identificar Patrones de Ocultamiento: Reconocer alteraciones sutiles en las rejillas de las cajas de mar (sea chests) que un buzo comercial estándar pasaría por alto.
Sin esta capacidad, se emite un certificado de "Casco Limpio" que otorga una falsa seguridad, cuando en realidad la amenaza sigue adosada al casco.
2. El Cortocircuito en la Cadena de Mando
El procedimiento actual adolece de una falla grave de coordinación: la orden baja desde el P&I al Capitán, quien la deriva a la Agencia de Naves. La Agencia, a menudo desconociendo los fundamentos del Código PBIP, coordina directamente con proveedores basándose en disponibilidad, dejando fuera de la ecuación al Oficial de Protección de la Instalación Portuaria (OPIP).
El resultado: se realizan operaciones críticas bajo la línea de flotación sin que el responsable de la seguridad de la instalación controle la calidad del proveedor ni valide los hallazgos.
3. La Trampa de la "Falsa Inmunidad" y el Descrédito Internacional
El escenario más crítico no es solo encontrar la droga, sino no encontrarla y certificar que no está.
Ya existen precedentes alarmantes en la región: naves que recalan en puertos chilenos con droga en sus cajas de mar, a pesar de portar certificados de "inspección limpia" emitidos horas antes en otros puertos sudamericanos por empresas privadas e incluso fuerzas policiales. Esto evidencia que el certificado, por sí solo, ha perdido valor.
Si una nave zarpa de un puerto chileno con un certificado de inspección limpio y la droga es detectada en destino (Europa o EE. UU.), las autoridades extranjeras no asumen una contaminación en tránsito. La deducción lógica es devastadora para nuestra imagen país:
- Incompetencia Técnica: La droga estaba ahí y el proveedor chileno no tuvo la capacidad de verla.
- Corrupción o "Siembra" Post-Inspección: La droga fue instalada durante la inspección por el mismo proveedor, o inmediatamente después, evidenciando que el puerto perdió el control de su espejo de agua tras la revisión.
Conclusión
La inspección de casco no es un trámite logístico; es una operación de inteligencia. Una certificación de "limpieza" emitida por personal sin entrenamiento específico en métodos de ocultamiento es un pasivo de alto riesgo.
En Vector Marítimo, instamos a las Agencias y Terminales a exigir estándares de certificación técnica antinarcóticos a sus proveedores submarinos. Un "Falso Negativo" en una inspección es la vía rápida para que la industria naviera marque a su puerto como no confiable.